Muro de contención y tanque de agua: qué mezcla pedir
Tipos y usos especiales

Muro de contención y tanque de agua: qué mezcla pedir

Dos elementos que exigen más que resistencia: continuidad, compacidad y juntas bien resueltas. Qué pedir y cómo colocarlo.

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Equipo Premezclado

Publicado el 2026-09-16

Un muro de contención y un tanque de agua tienen un problema en común: fallan por donde el hormigón no quedó continuo, no por falta de resistencia. Los dos son elementos altos y esbeltos, muy armados, que se hormigonan desde arriba en un encofrado angosto, y los dos trabajan contra algo que empuja: la tierra en un caso, el agua en el otro. Si la mezcla no llega bien al fondo, si el vibrado queda corto o si entre dos camiones se arma una junta mal resuelta, el problema aparece como filtración o como nido de piedra, no como una rotura.

Esta guía explica qué pedirle a la planta para estos dos elementos y, sobre todo, qué hay que hacer en obra para que esa mezcla sirva. La clase y los detalles de armadura los define el proyectista: acá va lo que el que compra y el que coloca tienen que tener claro.

En resumen: Para muros de contención y tanques se pide una mezcla compacta y trabajable, con el tamaño máximo del agregado adecuado a la separación entre armaduras y al espesor del muro, y con el asentamiento que necesite el vibrado, conseguido con aditivo y nunca con agua en obra. La clase la fija el proyectista. Lo decisivo es la continuidad: planificar las tongadas, vibrar bien, no dejar que se seque la capa anterior y resolver las juntas con el detalle que indique el proyecto.

Qué tienen en común y en qué se diferencian

En común: espesor chico, mucha armadura, altura de caída considerable, y una exigencia de estanqueidad o de durabilidad que va más allá de la resistencia. Se diferencian en la dirección del empuje y en el tipo de exposición.

  • Muro de contención: el empuje viene de afuera, del terreno y del agua que ese terreno retiene. La cara enterrada está en contacto permanente con humedad y con el suelo.
  • Tanque de agua: el empuje viene de adentro, y la exigencia es que el agua no salga. Además, si es de agua potable, el material en contacto tiene que ser apto para ese uso, lo que condiciona aditivos y revestimientos.

Lo que define el proyectista

No es un detalle de trámite: en estos elementos, más que en una losa de vivienda, la especificación es técnica y tiene consecuencias. El proyecto tiene que decir la clase, el tamaño máximo del agregado, el recubrimiento, la armadura, las condiciones de durabilidad y la ubicación de las juntas de construcción. Si alguno de esos datos falta, no lo completes por tu cuenta. Cómo se arma esa especificación, dato por dato, está en Cómo se especifica un hormigón en Uruguay: clase, asentamiento y agregado.

El muro de contención, por dentro

Un muro de contención es una pieza que se hormigona en un encofrado de dos caras, muchas veces de varios metros de altura y de veinte o veinticinco centímetros de espesor, con doble armadura. El hormigón cae desde arriba y tiene que llegar hasta abajo sin separarse.

  • Caída libre: si el material cae varios metros golpeando armaduras, la piedra se separa del mortero y el fondo queda mal. Se usan mangas, embudos o se baja la manguera de la bomba dentro del encofrado.
  • Tongadas: se llena por capas de altura moderada, vibrando cada una y penetrando un poco en la anterior, sin esperar a que endurezca.
  • Vibrado: es el paso que más define el resultado. Vibrar de menos deja nidos de piedra; vibrar de más, o apoyar el vibrador en la armadura, provoca segregación.
  • Drenaje: un muro de contención sin drenaje detrás termina soportando empujes de agua para los que no fue calculado. El hormigón no arregla un drenaje ausente.
  • Juntas: las de construcción van donde las indique el proyecto, con su tratamiento, y las de dilatación o retracción también. Improvisar una junta porque se cortó el suministro es otra cosa, y es un problema.

El tanque, donde manda la estanqueidad

En un tanque, la resistencia rara vez es el punto crítico: el punto crítico es que el agua no encuentre camino. Y el agua encuentra camino por las fisuras, por los nidos de piedra, por las juntas mal ejecutadas y por los pasamuros.

  • Compacidad antes que todo: una mezcla bien dosificada, bien colocada y bien vibrada es la primera barrera.
  • Continuidad: conviene hormigonar la pared de una vez, sin interrupciones, o planificar las juntas con el detalle del proyecto.
  • Control de la retracción: las fisuras de retracción son el camino preferido del agua. El curado temprano y sostenido es parte del trabajo, no un extra.
  • Pasamuros y elementos embebidos: se colocan antes, nunca picando después.
  • Prueba de llenado: antes de revestir o tapar, se llena y se observa. Es la única manera de saber.

Si además vas a usar un aditivo reductor de permeabilidad o una membrana, conviene entender qué resuelve cada uno antes de decidir, porque no hacen lo mismo: lo tratamos en la guía que enlazamos al final.

Asentamiento y tamaño del agregado

En muros y tanques, estos dos datos pesan tanto como la clase:

  • El tamaño máximo del agregado tiene que ser compatible con el espesor del muro, con la separación entre barras y con el recubrimiento. Una piedra demasiado grande en un muro angosto y muy armado no pasa, y lo que no pasa se queda arriba.
  • El asentamiento tiene que permitir llenar y vibrar sin que el material se segregue. Se pide a la planta y se consigue con aditivo, que es exactamente para eso, según se explica en Aditivos para hormigón: cuándo se usan y cuáles.

Y va de nuevo el punto que nunca sobra: si en obra parece duro, no se le agrega agua. El agua añadida sin control baja la resistencia y aumenta la permeabilidad, que es justo lo que no se quiere en un tanque.

La continuidad del suministro

Estos elementos se hormigonan sin pausas largas. Eso obliga a coordinar los camiones con el ritmo real de llenado y vibrado, y a tener previsto qué se hace si un camión se demora. Una interrupción larga entre dos capas deja una junta no prevista, con la cara de la capa anterior ya endurecida, y en un tanque eso es una filtración futura. El mecanismo y cómo evitarlo están en la guía de juntas frías que enlazamos abajo.

Qué preguntar y qué dar al pedir

  • Elemento, dimensiones y volumen total, y si se hormigona en una sola operación.
  • Clase, asentamiento y tamaño máximo del agregado, tal como los indica el proyecto.
  • Si hay aditivo especificado y quién lo dosifica, que siempre debería ser la planta.
  • Altura a la que hay que llegar y si entra bomba o se descarga por canaleta.
  • Ritmo de descarga que puede sostener tu cuadrilla, para acordar la cadencia de camiones.

Con esos datos podés pedir cotizaciones comparables y, sobre todo, coordinar el día con la planta en lugar de improvisarlo.

Seguí leyendo: Tanques y sótanos: aditivo impermeabilizante o membrana, Qué clase de hormigón pedir para cada parte de la casa y Junta fría: qué es, por qué aparece y cómo se evita.

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