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Proveedores de aditivos para hormigón: superplastificantes, acelerantes, retardantes, impermeabilizantes e incorporadores de aire. Pedí siempre la ficha técnica y la dosificación recomendada, y que el ajuste lo haga quien produce el hormigón. Un aditivo no arregla el agua agregada en obra, y ningún acelerante sustituye la protección contra la helada en invierno ni el curado en verano.Ver todo el ecosistema →
Antes de contratar, revisa nuestras guías técnicas sobre aditivos y químicos en Uruguay: precios referenciales, tipos y cómo elegir.
Los más habituales son los <strong>plastificantes y superplastificantes</strong>, que dan trabajabilidad sin agregar agua; los <strong>acelerantes</strong>, que adelantan el fraguado y la resistencia inicial; los <strong>retardantes</strong>, que alargan el tiempo para colocar; los <strong>incorporadores de aire</strong>, y los <strong>impermeabilizantes</strong> o reductores de permeabilidad. Cada uno se pide por lo que necesita la obra, no por costumbre.
Ayuda, pero no alcanza solo. Un <strong>acelerante</strong> adelanta el fraguado y el desarrollo de resistencia cuando hace frío, pero el hormigón fresco igual tiene que <strong>protegerse de la helada</strong> las primeras noches: cubrirlo, evitar hormigonar con pronóstico de temperaturas bajo cero y no retirar el encofrado antes de tiempo. Y un acelerante no se elige a ojo: el producto y la dosis los define quien produce el hormigón.
Con temperaturas altas el hormigón pierde trabajabilidad más rápido y se seca en superficie. Un <strong>retardante</strong> da más tiempo para transportar y colocar, sobre todo si la obra está lejos de la planta o hay que esperar a la bomba. Pero lo que evita las fisuras de la primera tarde es <strong>el curado</strong>: mantener la superficie húmeda y protegida del sol y el viento desde que se termina.
No es buena idea. La dosificación se calcula en función del cemento y del resto de la mezcla, y <strong>un error de dosis puede cortar el fraguado o dejar el hormigón sin la resistencia pedida</strong>. Si tu obra necesita un aditivo, pedilo a la planta al hacer el pedido para que lo incorpore en la dosificación. Si alguna vez se agrega en obra, que lo haga quien produce el hormigón y que quede anotado en el documento de entrega.
No. El agua de más ya bajó la resistencia y <strong>ningún aditivo la devuelve</strong>. Un plastificante sirve precisamente para NO tener que agregar agua: da la trabajabilidad que la cuadrilla busca manteniendo la relación agua/cemento de la dosificación. Si el hormigón llega difícil de colocar, el problema se resuelve con la planta, no con la manguera.
La <strong>ficha técnica</strong> con el tipo de aditivo, la dosis recomendada, la compatibilidad con el cemento que vas a usar, el tiempo de efecto y las precauciones; la <strong>hoja de seguridad</strong> del producto; y la fecha de fabricación y el vencimiento del lote. Conviene probarlo en una mezcla de prueba antes de usarlo en un elemento estructural.
El <strong>tipo de producto</strong> (un superplastificante no es un impermeabilizante), la <strong>dosis</strong> que exige tu mezcla, el formato (bidón, tambor o a granel), la cantidad y la entrega hasta la obra o la planta. Compará siempre por <strong>costo por metro cúbico de hormigón tratado</strong> y no por litro: un producto más caro por litro puede necesitar menos dosis.