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Fabricantes y representantes de plantas dosificadoras, fijas y móviles, y de camiones mezcladores. Encontrá equipos, repuestos y servicio técnico para producir tu propio hormigón, y antes de comprar o alquilar el predio consultá en la intendencia si el uso del suelo admite la actividad.Ver todo el ecosistema →
Antes de contratar, revisa nuestras guías técnicas sobre fabricantes de plantas en Uruguay: precios referenciales, tipos y cómo elegir.
La <strong>fija</strong> se instala en un predio para producir durante años, con más capacidad y mejor control de materiales. La <strong>móvil</strong> se traslada de una obra a otra y conviene para obras grandes y alejadas, rutas o proyectos por temporada. La decisión depende del volumen que vas a producir, de cuántos años lo vas a sostener y de si tus obras están concentradas o repartidas por el país.
Por los <strong>metros cúbicos por hora que necesitás en tu jornada de mayor demanda</strong>, no por el promedio. Contá también cuántos camiones mezcladores podés cargar y despachar a ese ritmo, la distancia a las obras y el tiempo de ida y vuelta. Una planta sobredimensionada inmoviliza capital; una chica te deja sin poder tomar las obras grandes.
Como mínimo: <strong>balanzas calibradas</strong> para cemento, agregados y agua, control de humedad de los agregados, dosificaciones escritas por clase de hormigón, <strong>ensayo de asentamiento</strong> en cada producción y probetas enviadas a un laboratorio. La norma de referencia del hormigón en Uruguay es <strong>UNIT 1050</strong>; lo que te van a pedir tus clientes es poder demostrar con informes que cada clase que vendés cumple.
Depende del departamento y del predio, así que empezá por la <strong>intendencia</strong>: consultá si el uso del suelo admite la actividad, qué exigencias hay de accesos para camiones, ruido, polvo y lavado de equipos, y qué trámites ambientales corresponden. Hacelo <strong>antes de comprar o alquilar el terreno</strong>, no después de montar la planta.
La planta propia se justifica cuando tenés <strong>un volumen alto y sostenido</strong>, obras lejos de las plantas existentes o necesitás controlar tus horarios. Si tu consumo es irregular, el premezclado evita la inversión, el mantenimiento, el acopio de materiales y el personal de laboratorio. Hacé la cuenta con tus metros cúbicos anuales reales y no con los de tu mejor año.
El estado de las <strong>balanzas y su calibración</strong>, el desgaste de la mezcladora o del tambor, los sinfines y silos de cemento, el tablero de control y si hay <strong>repuestos y servicio técnico</strong> disponibles en el país. Pedí verla funcionando y el historial de mantenimiento. Una planta barata sin repuestos te puede dejar parado en plena temporada.
La <strong>capacidad</strong>, si es fija o móvil, el tipo de mezcladora, la cantidad de silos y tolvas, el nivel de automatización, el origen del equipo, el flete y la importación, el montaje y la puesta en marcha. Para que te coticen en firme, pasá la producción por hora que buscás, las clases de hormigón que vas a fabricar y dónde se instala.